jueves, marzo 27, 2008

Y DE REPENTE...TOBY BAILEY



Tras el retorno express a la ACB del Ricoh Manresa la temporada pasada, las premisas en la planificación del equipo pasaban por mantener el bloque que había conseguido el ascenso y obtener una pareja de americanos que marcara diferencias. Los del Vallés consideraron que el primer elemento de la dupla foránea debía ser Josh Asselin. El center de Michigan había sido un factor vital en el ascenso de los manresanos y Jaume Ponsarnau tenía confianza plena en su rendimiento en la máxima categoría. Siete meses después, la elección de Asselin como pilar del equipo no pudo ser más acertada. Su adaptación a la categoría ha sido francamente buena convirtiéndose en uno de los jugadores más rentables de la ACB.

No obstante, el principal caballo de batalla de los manresanos estaba en el segundo elemento de la pareja foránea. Con buenos secundarios en la pintura, las miradas se dirigían a la consecución de un alero anotador. Un prototipo de jugador capaz de aprovechar los espacios generados por las penetraciones constantes de Rafa Martínez y los bloqueos de la pareja interior Asselin-Rubio. El hombre elegido por los scouters del Nou Congost fue Matt Walsh, un alero brillante en su etapa de la NCAA con los Gators de Florida y que había realizado una gran campaña 2006-07 en el Olympia Larissas de Grecia. En su primera experiencia en el baloncesto europeo, Walsh, se convirtió en el segundo máximo anotador de la A1 helena. Desgraciadamente, para los intereses de los de Ponsarnau, el de Pennsylvania no llegó a integrarse en la dinámica de conjunto y su brillo inicial se fue apagando a medida que pasaban los partidos. El Ricoh tuvo paciencia hasta que finalizó la primera vuelta y su corte fue irremediable. A pesar de su breve estancia en ACB, el bueno de Matt Walsh (enrolado actualmente en el Charleroi belga) dio mucho de que hablar por su noviazgo con la playmate Lauren Anderson.

Aprovechando el parón de la Copa del Rey el Ricoh se movió con presteza en el mercado y encontró la pieza que más se ajustaba a sus necesidades de cara al rush final de la competición ACB. El elegido fue Toby Bailey, alero norteamericano con larga trayectoria en el concierto europeo (Grecia, Italia, Bélgica y Alemania). Un fichaje que se pudo realizar debido a la terrible crisis económica que asolaba al Koln 99ers, equipo alemán en el que militaba el californiano hasta finales de Enero. Bailey llegaba de Colonia con unos promedios muy llamativos tanto en Copa ULEB como en la Bundesliga. Amén de las cualidades ofensivas, su perfil mucho más físico y su capacidad reboteadora respecto a su antecesor, le otorgaban un papel principal en la lucha por la salvación para el Ricoh Manresa.

Lamentablemente para Bailey, su llegada al equipo coincidió con un bagaje negativo en los resultados. Los equipos de abajo apretaban y el Ricoh atravesaba su peor etapa en toda la competición. Salvo en los partidos ante Grupo Capitol Valladolid y Fuenlabrada el californiano no aportaba mucho más que Walsh, buenos porcentajes pero demasiado intermitente en su juego. Para echar más leña al fuego, la derrota del domingo del conjunto manresano frente a MMT Estudiantes ponía a los de Ponsarnau en zona extremadamente peligrosa. Sin embargo, la indudable calidad de todo un campeonísimo de la NCAA con UCLA en 1995 (formando equipo el genio Tyus Edney) tenía que salir a relucir en el momento más comprometido.

Manresa visitaba a un Akasvayu muy crecido tras su sólida victoria del Sábado ante el DKV Joventut. Los de Ponsarnau, con un complejo calendario por delante, estaban obligados a dar un golpe de timón en su trayectoria horriblemente descendente. Conscientes de la importancia del partido, salieron muy enchufados llegando a obtener una máxima ventaja de 12 puntos a su favor (1-13 minuto 4 de partido) con gran aportación de Bailey desde el perímetro. Akasvayu empezó a imponer su ritmo y los manresanos sufrieron mucho en el segundo y tercer cuarto, sólo Asselin mantenía al equipo a flote, hasta llegar a estar 11 puntos abajo en el marcador (72-61 minuto 27 de partido). Dos triples consecutivos de Rafa Martínez dejaron el marcador más apretado a la finalización del tercer cuarto. En el último período, para perplejidad de todos los presentes, Manresa abrió la caja de los truenos y liderados por un soberbio Toby Bailey (12 puntos en este último cuarto para un total de 25 con 6/8 en triples) le dio la vuelta al partido, venciendo por 89-98. Victoria crucial para un histórico de la ACB y eclosión en nuestro campeonato de un jugador que tiene potencial para repetir con frecuencia actuaciones estelares como la realizada esta noche en Fontajau.